lunes, 17 de diciembre de 2007

¿Exagerado?

Esta semana nos hemos encontrado con una noticia cuanto menos curiosa, la imposición de los dos rombos a nuestra mítica serie de dibujos: Barrio Sésamo



No sabemos muy bien el objetivo de imponer a una serie infantil que ha sido casi el principal alimento televisivo para las generaciones de los setenta y los ochenta dos rombos en la edición del DVD de las dos primeras temporadas que acaban de editarse en Estados Unidos.





La lógica sufrió un duró golpe cuando se presentaron los argumentos de esta "censura" basándose en la incitación de hacían a la pederastia y la homosexualidad.



En el primer episodio de Barrio Sésamo, que se emitió en noviembre de 1969, una niña se hacía amiga de un desconocido que la invitaba a su casa a comer leche con galletas y que según los "expertos" esto podía provocar un aumento en el consumo pederasta.



También hay una escena en la que Epi le pide a Blas que le pase el jabón mientras está en la ducha. Hace ya tiempo que saltó la polémica sobre si los dos muñecos que vivían juntos eran una pareja homosexual y por lo tanto peligrosos para los niños.



Parece que los telespectadores nos hemos vuelto hipersensibles y que además se debe proteger a los niños de cualquier pequeño detalle que les haga diferentes de los demás. Si embargo, en la teoría todo esto se cumple, censurando tacos con los famosos pitidos, el tabaco en las películas o las vallas publicitarias de alcohol, pero en la practica dejan mucho que desear, especialmente en este país.



En 2004 se firmó el Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia, que más tarde a provocado que el Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales (OCTA) denunciara a las cadenas de televisión estatales por su incumplimiento en Marzo de este mismo año. El Código establece que las cadenas han de modificar o adaptar sus contenidos durante los horarios en que los niños ven la televisión, especialmente en el horario denominado de superprotección y que va de las 17h hasta las 20h. Justamente, es esta franja horaria la que registra un mayor número de programas inadecuados, con discusiones, escenas violentas y lenguaje poco apropiado




Ninguno de los extremos es buenos. Ni cualquier pequeña escena creada por los guionistas con toda su buena intención es una incitación hacia la pederastia y otras cosas, ni se debe dejar que los niños vean peleas, ni violencia como la que se emite en algunas cadenas en horario protegido.


Milú (Alicia Villacampa)

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