Todavía puedo encontrame en una cestita de mimbre de la cocina unas figuritas de plástico de Bario Sésamo que me regaló mi tito Antonio. Yo tendría más o menos 4 años, y las figuritas de Espinete, Don Pimpón, Coco y el Monstruo de las Galletas tenían el poder mágico de que me comiera lo que mi madre me ponía en el plato. Me explico: Era necesario tan sólo un vaso de agua en el que poder introducir una a una las figuritas, así mi pobre madre me entretenía para que comiese... Métodos y métodos. Anécdotas aparte, no puedo entender lo que ha ocurrido en Estados Unidos con Barrio Sésamo
Boholamb (Julia Sánchez Romero)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario